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CANTICA_3

La introducción representa la clave de
interpretación estético-filosófica del espectáculo
que empieza con el solo de una muchacha que
vuela dentro de una gran esfera transparente suspendida
en el aire. Es el alma «niña» a quien Dios ha dado la vida
y que tiene el libre albedrío de elegir entre el bien y el mal,
el arriba y el abajo.

  • El mundo del Purgatorio se distingue del infernal
    por la fuerte connotación mística y por la naturaleza de la representación.
    El paso del día a la noche marca el ritmo del viaje ultramundano
    introduciendo elementos de la vida humana cotidiana.
    Los personajes que pueblan la segunda cántica son retratados
    en situaciones naturalistas en las que se recalca
    el aspecto psicológico del carácter personal.
    Los diálogos están marcados por la delicadeza de los sentimientos y
    el refinamiento de los temas intelectuales,
    introducidos en el ambiente cortesano de la época.
    Los temas teológicos se unen a los políticos por medio de la mediación filosófica.
    Las ambientaciones son profundamente alegóricas, como muchos de los personajes.
    En la obra, cada escena está construida por detalles minuciosos
    – los vestidos, los objetos – que tienen siempre una gran connotación ritual.
    Nuestra clave de lectura del segundo estadio
    de la ascensión espiritual de Dante está, por tanto,
    fundada en la representación de un mundo delicado …
     
    p. 1/3

  • … (vestuario blanco, suave, semitransparente), pero concreto
    (la cotidianidad representada por escaleras, puertas, etc.) y extremadamente simbólico.
    Si en Inferno el espacio de acción de los condenados estaba vacío,
    construido arquitectónicamente por los cuerpos desnudos de los bailarines,
    en Cantica II está lleno de objetos: pelotas gigantes, grandes faldas voladoras.
    El vestuario asciende, por tanto, a un papel esencial en el espectáculo.
    No solo tienen una función de enriquecimiento visual,
    sino que poseen un marcado valor conceptual,
    «indicando» a los personajes, mostrando la dimensión civil y el papel social
    o la dimensión alegórica; por tanto determinan la escena, proporcionando el contexto.
    El vestuario tiene además una función técnica, dado que son esculturas
    flexibles que permiten a los bailarines actuar en el espacio.
    El traje de escena es un instrumento añadido al del cuerpo, una «prótesis»
    que permite al homo faber actuar, potenciado, sobre el mundo y en el mundo.
    La condición del hombre en Cantica II no es ya la del condenado
    reducido a su esencialidad primitiva, ser humano nacido en la naturaleza
    y aquí reconducido. En Cantica II tenemos al hombre civil, …
     
    p. 2/3

  • … integrado en la sociedad, superestructurado.
    Si en Inferno las coreografías desarrollaban la visión
    de conjunto de los cuerpos con la intención de crear arquitecturas humanas
    y evocar las geometrías espaciales del Medievo,
    en Cantica II se desarrolla la dimensión del bailarín individual
    como verdadero personaje. Cada individualidad,
    además de estar enriquecida por los vestidos, se manifiesta con una gran teatralidad
    que se concentra en los rostros y se realiza sobre todo en el control
    de la parte superior del busto. Las coreografías de los brazos proporcionan
    una gran expresividad a los cuerpos e identifican con fuerza y ritmo a los personajes.
    La SEGUNDA CÁNTICA representa un paso evolutivo
    de la ascensión espiritual del hombre religioso medieval acompañado
    en su recorrido por la música de las misas medievales,
    de los cantos y poesías cortesanos y de las voces de los coros sacros.
    A través de una banda sonora compuesta por música clásica y
    contemporánea se ha intentado reproducir en clave moderna
    la delicadeza y la complejidad de estas atmósferas.
     
    p. 3/3

  •  
     
    La SECONDE CANTIQUE
    représente une étape de l’évolution
    dans la montée spirituelle
    de l’homme religieux médiéval,
    qui est accompagné dans son parcours
    de la musique des messes médiévales,
    des chants et des poésies courtoises
    et des voix des choeurs sacrés.
    A travers une colonne sonore
    où se mêlent de la musique classique
    et contemporaine
    on a cherché de reproduire
    en sens moderne
    la délicatesse
    et la complexité
    de ces atmosphères.
     
     
     
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NOTAS DE DIRECCIÓN

INTRO
 
La introducción representa la clave de
interpretación estético-filosófica del espectáculo
que empieza con el solo de una muchacha que
vuela dentro de una gran esfera transparente suspendida
en el aire. Es el alma «niña» a quien Dios ha dado la vida
y que tiene el libre albedrío de elegir entre el bien y el mal,
el arriba y el abajo.
 
Escena I

BIEN

La sociedad medieval para Dante no es simplemente
representativa de la comunidad
humana sino el resultado de un proyecto divino
del que el hombre es un instrumento.
Cuanto más arriba se va en la jerarquía social,
más valor social tienen las acciones personales y más
determinan la Historia. El bien ético
coincide con el Bien absoluto.
El primer cuadro es un paso a dos aéreo con la esfera:
según cómo es usada, si se acepta o se rechaza,
ofrecida o sustraída, tenemos la representación de
las disposiciones humanas en relación al bien y
al uso del bien respecto al prójimo.
La música elegida es muy delicada,
un solo de piano de Satie extraído de Gymnopedy nº1.
 

Escena II

LA PUERTA
 
Como en el Infierno, también aquí hay una entrada
que atravesar. Se trata de una puerta a superar
con la ayuda de una serie de personajes femeninos
alegóricos y por medio de ritos simbólicos.
Aparecerán, Matilde, Sta. Lucía, figuras metamórficas
extraídas de las visiones dantescas. Los personajes
dividen el cuadro simétricamente como en
una carta del tarot. La música está hecha con
la fabulosa voz de una mujer.
 

Escena III

ADÁN&EVA
 
Personaje central de la cristiandad y por ende de
la teología dantesca, Eva nace del cuerpo de Adán
como una sombra que se materializa; se acerca
curiosa al árbol, desnudo, árido, seco y juega:
el solo sensual termina con el florecimiento mágico del árbol.
El florecimiento representa la primavera del
hombre a través de la Mujer, ese conocimiento del
mundo que hace del hombre un ser privilegiado y
al mismo tiempo lo condena definitivamente
a través del pecado original o, lo que es lo mismo,
el descubrimiento del eros.
Música de Debussy, el clásico Preludio a la siesta de un fauno.
 
Escena IV

TÍTERE
 
Desde el valle de los príncipes negligentes en
el Antepurgatorio, hasta la alegoría profética del
último canto, la política es el tema central de
la segunda cántica. La ética personal está ligada
indisolublemente a la construcción/destrucción de la Polis.
El personaje Sapia representa el paradigma negativo
de la maldad gratuita.
Envuelta en un enorme vestido negro barroco,
camina sobre zancos y, como en una representación
medieval en la que las dimensiones del personaje
son desproporcionadas, destaca la débil y
humilde figura del pueblerino, representado por un
títere cuyo destino está colgado de un hilo.
La música elegida está sacada de La Flauta mágica de Mozart,
de la escena tópica de la maldad: la Reina de la Noche.
 
Escena V

7 PECADOS
 
El monte del Purgatorio está dividido en siete círculos
que representan los 7 pecados capitales.
Inspirándose en los exempla dantescos descritos en
cuadros vivientes esculpidos en la roca, los seis bailarines
construyen y desmontan siete veces, siete figuras gigantes
realizadas con sus cuerpos que representan
los 7 castigos para los 7 pecados capitales.
La música, sacada de sugestiones de Cage y Xenakis,
sigue las transformaciones de las figuras con un ritmo
circular y obsesionante.
 
Escena VI

ITALIA
 
El discurso político dantesco llega a su apogeo
con la descripción del estado en el que se encuentra Italia.
Siguiendo la metáfora textual,
una bailarina con tutú representa nuestro país,
descrito por Dante como niña
en manos de los políticos corruptos,
monstruos rapaces y asesinos.
La ingenua chiquilla caerá en manos de sus verdugos
con máscaras blancas y neutras (los políticos)
que la violarán dejándola desnuda en el suelo.
Contrastan con la escena las coreografías que
parodian pasos de danza académicos y el juego musical
alegre y desenvuelto de La Urraca ladrona de Rossini.
La escena termina con las famosas palabras del Poeta:
«¡Oh, Italia esclava, habitación del duelo;/ nave en gran tempestad,
sin su piloto;/ señora de un burdel, no de tu suelo!» (VI, 76-78).
 
Escena VII

ORDALÍA
 
Se trata del tema central del imaginario medieval.
La llama purificadora es simultáneamente
la materia etérea y sutil (según la ciencia de la época)
como los personajes que Dante encuentra ligados a él
por los más delicados pensamientos intelectuales y
sentimientos poéticos.
Esta compleja visión ha sido sintetizada en
el espectáculo a través de un mar de tejido blanco luminoso
en el que nadan los cuerpos desnudos de los bailarines.
El cuadro está introducido por la caída de
una gran lágrima viviente, formada por una bailarina
escondida dentro de un tejido reluciente que cae y
se desvanece entre las llamas-tejido.
La música está sacada de La consagración de la primavera
de Stravinsky.
 
Escena VIII

TENSÓN
 
Se trata de una escena de
sentimientos contradictorios, donde Dante
añora el ambiente cortesano, alegre y erótico juvenil
y por otra parte denuncia las costumbres corruptas.
Esta polaridad se encuentra también en el
recuerdo vehemente de los grandes poetas
contemporáneos: amados profundamente y
al mismo tiempo condenados. Esta contradicción
existencial y sentimental se representa con momentos lúcidos
y momentos meditabundos, con escenas circenses
intercaladas con momentos de soledad vehemente.
La música está compuesta por una mezcla extraída del
Orfeo de Monteverdi con guitarra renacentista y
acompañamiento femenino que recita una famosa poesía
en lengua de oc compuesta por Dante
en honor del poeta provenzal Daniel Arnaut.
 
Escena IX

ESCHER
 
Los círculos son recorridos circulares y
finitos que Dante recorre en poco tiempo,
pero que los arrepentidos superan en tiempos larguísimos.
Este camino lineal que tiene un principio y un final y
que al mismo tiempo se recorre en tiempos infinitos y
con un ritmo repetitivo y circular ha sido representada
reproduciendo una famosa imagen de Escher.
4 escaleras se intersecan en el aire delante de nosotros.
4 bailarines recorren las escaleras en todos los sentidos,
tanto ascendente como descendente,
tanto derechos como del revés, ganando a la fuerza de la gravedad.
El encima y el debajo son abolidos.
La música es la de Bach, circular y perfectamente geométrica.
Se trata de la famosa BWV 1052
Concierto para clavecín n.º 1 en re menor.
 
Escena X

LA PRIMAVERA
atraviesa el umbral del Edén
encuentra a una muchacha misteriosa que es
interpretada por la mayoría como la encarnación de
la diosa Natura. Parece ser que esta escena
ha inspirado La Primavera de Botticelli y
nosotros le rendimos homenaje.
Los brazos y las manos de los bailarines
multiplicados por espejos se transforman en
flores vivientes de las que brotan cabezas humanas.
Entra la Primavera que camina entre las flores.
Las cabezas humanas se cierran y las flores se desvanecen.
Aparece un árbol viviente compuesto
por los cuerpos de los bailarines.
La Primavera con un toque de sus dedos transforma
el árbol en una bandada de pájaros que vuelan lejos.
La Primavera, a su vez, se transforma en una gran flor
voladora que recuerda a los dientes de león y
se libera en el aire.
La naturaleza es generación, transformación, vida y muerte.
La música indica explícitamente el tema: Vivaldi, La Primavera.
 
Escena XI

SOMBRAS
 
En la parte final de la segunda cántica,
Dante representa una compleja alegoría divisible
en dos partes: la primera se refiere a la historia de
la Iglesia según una compleja y todavía irresoluta
interpretación simbólica.
En este cuadro se representa una procesión visionaria,
tal vez real, tal vez solo soñada, en la que aparecen
las figuras simbólicas descritas por Dante:
muchachas danzantes, un trono, figuras aladas,
figuras de animales con varias cabezas,
un candelabro con siete brazos.
El cuadro está introducido por un momento melancólico
ligado al tema del exilio. Se trata de
un pasaje dramatúrgicamente necesario para entrar en
esa dimensión mística en la que se resalta el carácter
sugestivo de las visiones alegóricas.
La música elegida está extraída de Vals triste de Sibelius.
 
Escena XII

ASTROS
 
La astrología es la ciencia de la época.
Cada paso de Dante en el Purgatorio está marcado
por una configuración celeste y sus actos están influenciados
por las estrellas. Dante entra en escena.
Solo místico, influenciado por coreografías Yoga.
La luz del día muere y con el atardecer
nacen mágicamente de sus manos estrellas que
una tras otra vuelan al cielo. Dante juega
con las estrellas, las dirige haciéndolas formar dibujos en el cielo.
El hombre, que posee una voluntad y libre albedrío,
tiene poder sobre su destino. Pero el hombre no puede
prescindir de las estrellas que determinan el carácter
en el nacimiento y el destino.
Dante se desmaya. Las estrellas salen de su cuerpo y
se liberan en el cielo formando la constelación del carro.
La música está sacada de sugestiones de Xenakis.
 
Escena XIII

ALEGORÍA
 
La segunda parte de la alegoría final
de la segunda cántica se refiere al Apocalipsis de san Juan y
la profecía de Ezequiel en clave política
contra la Iglesia y el Imperio.
Es el último cuadro, el más complejo,
con una base muy teatral, que quiere reproducir
en clave contemporánea los temas y
los símbolos dantescos a través de
la alegoría del banquete ritual.
Es una escena neobarroca formada por una mesa central
suspendida en el aire a cuyos extremos se sientan
respectivamente un hombre
(el poder temporal, o sea, el emperador) y
una mujer (la Iglesia) ricamente vestidos
con faldas-escultura semitransparentes.
La música recalca el tema religioso de la escena.
Se trata de La Pasión según san Mateo de Bach.
 
Escena XIV

 

CREDITS

  •  
     
    COREOGRAFÍAS
    EMILIANO PELLISARI Y MARIANA PORCEDDU
     
     

  •  
    MÚSICA
    REELABORACIÓN/MEZCLA: RICCARDO MAGNI, EMILIANO PELLISARI
    ASESORES MUSICALES: DOMENICO BULLA, EL SANDER, LORENZO TOZZI
     
      

  •  
    VOCES RECITADORAS
    LAURA AMADEI, CARLA ORTENZI Y MARION CHIRIS
     
     
     

  •  
    VESTUARIO
    NOEMI WOLFSDORF, EMILIANO PELLISARI, YARI MOLINARI
     
     
     

  •  
     
    OBJETOS DE ESCENA
    EMILIANO PELLISARI
     
     

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